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Sueños y Alucinaciones

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Sueños y Alucinaciones

Mensaje por maii el Mar Jul 10, 2012 2:49 pm

Aca les dejo Otro Fic de Sparkle, lean y comenten que les parecio,participa de el concurso^^
Titulo: Sueños y alucinaciones
Genero: Yaoi - Drama/romance
Autor : Sparkle
Pareja: OnKey
Capitulos: 3 + Epilogo

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Capitulo 1:
-¡Salud!- Gritaron ambos, mientras chocaban sus respectivos vasos, llenos hasta el limite de cerveza.

-Tenías razón, Key. Este lugar es estupendo -Dijo Minho, mientras se limpiaba la boca con la manga de su camisa que estaba toda enredada y echaba una mirada fugaz al lugar.

-¡Viste, amigo! Te dije que no te mentía, este lugar era realmente bueno- Contestó Key, mientras intentaba mantenerse erguido en su silla.

Con sumo cuidado, tomó otra botella de cerveza que se encontraba en la mesa entre él y Minho y volvió a llenar su vaso por completo.

-¿Ya no te sientes mal?-Preguntó de repente Minho, mientras que al igual que Key, rellenaba su vaso con cerveza.

-No…-Dijo mientras tomaba un gran trago de alcohol- He decidido…-Levantó el vaso lo mas alto que pudo - No volver a sufrir por un amor no correspondido…-

-¡Así se habla!- Gritó exageradamente Minho, mientras que intentaba chocar su vaso con el de Key. Pero falló miserablemente, dejando que todo el liquido se esparciera por la mesa- ¡No!- Su gritó provocó que las personas que se encontraban cerca de ellos, los miraran extrañados.

-¡Que torpe!- Río Key, mientras palmaba la mesa en busca de la botella.
-Mi preciada cerveza…-Comenzó a sollozar Minho- Era tan hermosa… Y nunca volverá.
-¡Ya! ¡Ya!- Dijo Key, mientras que con las dos manos servía mas cerveza en el vaso de Minho- ¡Deja de llorar! Y ¡Bebe!- Le ordenó- ¡Que la noche es joven y tenemos mucho que vivir!-

Ambos se quedaron por un buen rato más allí. Bebiendo, riendo, admirando las luces que les ofrecía el nuevo Club de moda de la ciudad. Pidieron mas cervezas y siguieron hablando de cosas incoherentes mientras reían con cada cosa que era mencionada.

Sentían como si el tiempo realmente volara, ya que cuando tuvieron un mínimo de conciencia de nuevo, se dieron cuenta que toda la mesa que ocupaban estaba llena de botellas de cerveza... Vacías.

-Creo que ya deberíamos irnos- Dijo de pronto Key, mientras se aferraba con fuerza a la mesa de madera. Los mareos estaban realmente matándolo. Cuando pudo enfocar su visión, notó como Minho se encontraba con la cabeza apoyada sobre la mesa. Sus brazos estaban todos desparramados sobre las botellas. Mientras que de su boca, caía un hilo de baba.

-¡Minho!- Gritó Key, mientras se incorporaba como podía para llegar hacia el lugar donde se encontraba su amigo.- ¡Tienes que despertar! Necesitamos volver a casa... ¡Minho!
-Déjame dormir, cinco minutos mas- Respondió este, aun si abrir los ojos.

Como pudo, Key se aferró al respaldo de la silla de Minho y con la poca coordinación que le quedaba le pegó fuerte en la cabeza.

-¡Vamos!- Un segundo golpe, provocó que Minho, se reincorporara a penas un poco mas.
-Si, Si… Ya voy- Dijo, mientras tomaba su campera de la silla que se encontraba a su lado y con ayuda de la mesa se ponía en pie.- Dame, las llaves… Yo conduzco.
-¿Estas loco?- Preguntó Key, mientras intentaba enfocar sus ojos para que vieran directamente hacia el rostro de su alto amigo.- ¿Acaso quieres morir? ¡Estas borracho, Maldita sea!
-Pero…-Intentó reprochar
-¡Pero nada, Carajo! Yo conduciré, es mi auto. ¿Entiendes? M-I-O. Y ¿Sabes quien lo conducirá? Pues yo.- Gritó tan fuerte que unas chicas que se encontraban al lado de ellos, aceleraron el paso hacia la dirección contraria.

De repente, sintieron como un chico se acercaba a ellos. Tenía un uniforme blanco con un delantal negro por la cintura. Su cabello era negro, muy corto. Sus ojos eran de un extraño marrón claro. Key no pudo dejar de notar un enorme lunar que tenia debajo de la boca. Por un momento, se sintió muy mareado debido a la fuerte colonia que usaba el chico.

-Disculpen… El Bar ya esta cerrando… Lo mejor es que ya se retiren- Dijo, mientras apretaba fuertemente el brazo de Key.
-¡Ya entendí!- Contestó este, mientras se zafaba del agarre- Vámonos Minho- Dijo mientras que con su menudo brazo envolvía los hombros del alto.

A paso lento, ambos salieron del Bar. La noche era realmente helada. A pesar que estaban muy abrigamos podían sentir como el frio, lentamente comenzaba a enfriar sus dedos. Aun con su brazo enredado en el cuello de su amigo, Key se dirigió como pudo hacia el auto. Una vez allí, abrió la puerta del acompañante y prácticamente tiró a Minho sobre el asiento. Luego de cerrar torpemente la puerta, se dirigió hacia el asiento del piloto. Luego de poner la llave, dio marcha al auto.

-¿Aun sigues enamorado de Jinki?- Preguntó de repente Minho. Tenía la cabeza totalmente estirada hacia atrás.
-Si…-Contestó Key, mientras se aferraba con más fuerza al volante del auto- No es la primera vez que me rechaza. Así que no cambia nada.

No sabía si era por el frio, el examen sorpresa de esa mañana o la borrachera, pero sentía unas ganas terribles de llorar. De llorar mucho. Aunque siempre se mantenía firme, y pronunciaba cada palabra como si no le importara nada, como si no sintiera nada. La realidad era lo contrario. Las cosas le herían. Y mucho. Era justo esa debilidad que tenia lo que lo llevará a enojarse consigo mismo y tratar de ocultarla tras su mascara de sarcasmo.

De repente, comenzó a sentir sueño. Mucho sueño. Con las pocas fuerzas que le quedaban, Key comenzó a sacudir la cabeza para poder mantenerse despierto. Estaba a unas cuadras de la casa de Minho, lo más probable es que le pidiera si se podría quedar a dormir a allí. Realmente no tenía la confianza para llegar hasta su casa. Pisó con más fuerza el acelerador, realmente tenía mucho sueño y quería llegar allí lo más rápido posible. Al mirar por la ventanilla se sintió, en cierta forma, extraño ya que no podía reconocer las casas que se encontraban allí. Por un segundo, miró hacia su costado para divisar el número de las casas, para saber si iba en la dirección correcta. Un tacho de basura de color rojo intenso, casi tan alto como él, le llamo poderosamente la atención.

De repente una luz lo cegó totalmente. Se encontraba justo en frente de ellos.

-¡Cuidado!- Gritó Minho, su voz resonó en la cabeza de Key de tal manera que por un momento lo confundió con un pensamiento suyo.

Una fuerza arrastró el auto varios metros, haciendo que rodara sobre su propio eje, hasta estamparlo contra un palo de luz de la calle contigua. La fuerza del impacto fue tal, que la lámpara del palo de luz calló, rompiendo el espejo del auto en mil pedazos.

-Minho…Minho…-Susurraba por lo bajo Key, mientras que con su brazo dolorido y ensangrentado intentaba tocar el hombro de su amigo- ¿Estas Ahí?... Por favor, respóndeme… ¡Minho!

Sintió un quejido. Con su vista toda nublada intentó enfocarse en le rostro de su amigo. Allí se encontraba, su cara estaba toda ensangrentada. Apenas uno de sus ojos se podía mantener abierto.

-¿Estas bien?- Preguntó Key, el cuerpo le dolía a horrores. Apenas podía sentir sus piernas, pero estaba consiente que mucha sangre comenzaba a brotar de ellas hacia el exterior. A pesar de que no podía mover la espalda, estiró uno de sus brazos hacia el rostro de Minho y comenzó a limpiarle la sangre que le corría por el mismo.- ¡Minho, Respóndeme! ¿Estás bien?

Pudo ver como su amigo le devolvía la sonrisa, mientras que como podía, movía su cuello en forma afirmativa. Una gran cantidad de oxigeno ingresó masivamente hacia sus pulmones. Como por arte de magia, su mente se reactivo. Necesitaba pedir ayuda, llamar a una ambulancia, hacer algo. Con sus doloridos brazos intentó palmar sus pantalones en busca de su teléfono móvil. Pero no pudo sentirlo. De repente, otra luz lo cegó. Detrás de ella divisó a una persona, tenía puesto un chaleco que le quedaba enorme.

-¿Hay alguien?- Preguntó la extraña voz.
-¡Adentro!- Gritó Key, pero su voz fue apenas un susurro. - ¡Ambos estamos vivos! ¡Sáquenos por favor!- A pesar de que intentaba subir el tono de su voz, parecía como si tuviera el efecto contrario.

Pudo percibir como su puerta comenzaba a deformarse para que de a poco, se abriera. A pesar de que la adrenalina y su instinto le advertían que debía permanecer despierto, se desmayo al instante, al sentir como la puerta era arrancada por completo.

Abrió los ojos lentamente, una luz muy potente lo dejó ciego por un momento. Volvió a cerrarlos. Luego de un rato, los abrió completamente y observó la habitación que lo rodeaba. Era espaciosa, de color blanco. De repente, sintió una gran puntada de dolor en su cabeza. Instintivamente, se llevó la mano hasta allí, y notó que tenía puesto un vendaje. Pasados unos minutos se puso a observar con más detenimiento, la habitación en la que se encontraba.

A su lado se encontraba una gran cortina blanca que lo separaba del otro lado de la habitación. Frente a él había una mesa pequeña y larga que estaba llena de flores. Luego, bajó la mirada hacia la mesita que tenia al su izquierda. Allí, reposaba un vaso con agua lleno hasta la mitad y un purificador de aire. Del otro lado, el derecho, había un suero sostenido en alto por un palo de metal. Siguió el pequeño tubo y descubrió que terminaba en su brazo.

De repente, la puerta se abrió. Un hombre vestido con una bata blanca entró en la habitación. Tenía el pelo negro y corto. Sus ojos eran marrones, y en sus manos llevaba una tabla de madera que tenia enganchada muchos papeles.

-¿Cómo se encuentra Señor Kim?- Preguntó mientras fijaba su mirada en las hojas.

Key tuvo que aferrarse a las manijas de su camilla para no sucumbir antes los mareos.

-Creo que bien…- Su voz se iba apagando de a poco- ¿Qué me paso? ¿Dónde esta, Minho?
-Tuvo un accidente automovilístico, Señor Kim- Contestó el Medico, aun si despegar la mirada de sus papeles- Es prácticamente un milagro que este vivo… Usted… ¿Cree en los milagros?
-Pues yo…-No podía coordinar palabra debido a los mareos que le producía la colonia del medico.
-No importa… La conclusión es que esta vivo… Y prácticamente no tiene secuelas del accidente…
-¿Dónde esta, Minho?- Su grito resonó varias veces en la pequeña habitación.

El medico lo miró. Cada segundo que pasaban en silencio hacia que Key se volviera más paranoico. Dominado completamente por sus instintos, se quitó el suero intravenoso y con suma velocidad se bajó de la camilla. A continuación corrió velozmente la cortina que se encontraba a su lado.

Una cama hecha a la perfección y vacía lo observaba en silencio.

Sintió con una mano lo tomaba fuertemente del brazo.

-Señor Kim… Por favor, no vuelva a hacer eso. Necesita descansar, no se altere- Dijo el medico, mientras que lo llevaba de vuelta a su cama.

Luego tomó el teléfono de pared que se encontraba al lado de la camilla de Key, y después de marcar un botón, habló:

-Enfermera, necesitamos otro suero en la habitación 245, rápido- Luego de dictar la orden, cortó el teléfono y lo miró a Key- Sus padres estarán aquí en cualquier momento, le sugiero que se calme ¿Si?, entre mas rápido se mejore, mas pronto podrá llegar a su casa.
Antes de que Key pudiera decir otra cosa, el medico abandonó la habitación.

No sabría decir cuanto tiempo se quedó allí, en la habitación, solo. Le parecieron que fueron años. ¿Dónde estaba, Minho? ¿Estaría con vida? ¿Por qué ese estúpido medico actuaba de esa manera? La cabeza le dolía a horrores. Tanto, que de a momentos no podía pensar. Solo se envolvía el cráneo con ambas manos y esperaba a que el dolor cesara solo.

La puerta de la habitación volvió a abrirse. Sus padres ingresaron a toda velocidad. Su madre se tiró a sus brazos y lo estrechó con mucha fuerza a su pecho.

-Kibum, mi amor… ¿Cómo te encuentras? ¿Qué te duele?- Su sollozos apenas dejaban escuchar las palabras que salían de su boca.
-Mama…-Intentaba coordinar las palabras para que sonaran coherentes-¿Dónde esta, Minho?
-¿Eh?- La sorpresa se vio reflejada en su cara- Kibum… Amor… Minho no esta aquí.

Comenzó a llorar. Las lágrimas brotaban en grandes cantidades y se resbalaban por sus mejillas. Podía sentir como la presión en su pecho, hacia que este se cerraba hasta el punto de no dejarlo respirar. Entrecortadamente y en un tono bajo repetía el nombre de su amigo.

-Kibum, Hijo… ¿Qué te sucede?- Su padre lo miró extrañado, quizás se encontraba así por el accidente. Quizás su hijo estaba más sensible de lo normal.
-¿Cómo puedes preguntarme lo que me pasa?- Contestó Key, podía sentir como se ahogaba debido a que tenia toda su nariz y garganta congestionadas a causa del llanto- Minho… Murió… Murió por mi culpa.
-¿Qué estas diciendo?- Su madre, que ya se había despago de él, se encontraba aferrando su mano muy fuertemente.
-¡Dejen de tomarme por un estúpido!- Gritó tan fuerte que pudo sentir como las personas que se encontraban del otro lado de la puerta, comenzaban a especular sobre lo que podría estar ocurriendo dentro de la habitación. Por su parte, Key tomó su rostro entre sus manos y comenzó a llorar.
-Key… Hijo…-Dijo suavemente su madre- Minho… Minho no esta muerto.

El llanto se detuvo tan rápido como empezó. Key levantó velozmente su mirada para encontrarse con la de su madre. Pudo notar la preocupación en la cual estaba sumergido su rostro.

-¿En serio?- La voz de Key, comenzaba a tener color de nuevo- ¿Por qué no me los dijiste antes? ¿Dónde esta? ¿Tuvo también secuelas?
-¿Secuelas?- Preguntó su padre
-¡Si, del accidente!- Contestó Key, en su tono sarcástico. Como si fuera la cosa mas obvia del mundo.
-Key…Mi amor…-Las lagrimas comenzaban a aparecer en el rostro de su madre- Minho no estuvo en el accidente contigo.

***
Capitulo 2:

-Key…Mi amor…-Las lagrimas comenzaban a aparecer en el rostro de su madre- Minho no estuvo en el accidente contigo.

Los ojos de Key se salieron de sus orbitas. Volvió a tomarse la cabeza entre las manos. Le dolía. Le dolía a horrores. Su respiración se volvía cada vez más rápida. Sentía como si estuviera enloqueciendo de repente. Lo más probable es que lo estuviera haciendo. De repente, sintió como su madre lo tomaba fuerte de las manos.

-¿Estas bien, Hijo?- Preguntó mientras intentaba secarse con la mano libre, unas pequeñas lagrimas.
-¿Cómo que Minho no estaba conmigo?- Necesitaba respuestas lo mas rápido posible, o la locura iba a consumirlo por completo.
-Cuando te sacaron del auto… Estabas solo, Kibum…-Dijo su padre, mientras tomaba delicadamente de los hombros a su esposa- Esa noche dijiste que saldrías a distraerte un rato, tomaste las llaves del auto y te fuiste.
-Los médicos dijeron que tu concentración de alcohol en sangre era muy elevada. Lo mas probable que cuando salieras del bar, estuvieras muy borracho… ¿Recuerdas algo? Luego tuviste el accidente.
-¡No puede ser!- Contestó Key, cada segundo que pasaba se asustaba mas de la situación en la cual estaba sumergido- ¡Minho estaba conmigo!
-Por favor…Key…-Rogó su madre- Necesitas tranquilizarte… Estuviste solo, cuando te sacaron del auto, solo estabas tu hijo… Por favor… Nunca te mentiríamos…
-Entonces… ¿Dónde esta, Minho?
-Lo más probable es que esté en la universidad en estos momentos- Dijo su padre.

La habitación se sumió en un silencio sepulcral. Key intentaba con toda sus fuerzas obtener los recuerdos de esa noche. Pero estaba tan borracho que no podía recordar nada. De lo único que era consiente es que estaba alucinando… Enloqueciendo… De que su cabeza le dolía a horrores.
El silencio fue roto por el ruido de la puerta al abrirse. Con sus aires de superioridad el medico volvió a entrar.

-Buenas tardes, Soy el doctor Park. Mucho gusto-Dijo mientras extendía su mano en forma de saludo hacia el padre de Key. Luego de repetir lo mismo con su madre, posó su mirada en su paciente- ¿Cómo te sientes, Kibum?
-Mal. Dijiste que no habría secuelas. Entonces dime Doc…. ¿Por qué estoy enloqueciendo? Además… Mi cabeza me duele a horrores… ¿No tienes una medicina o algo? Quiero largarme de aquí lo más rápido posible
-Key, no seas tan irrespetuoso- Soltó su madre.

Pero no importó. Ambos, Key y el medico, se miraban fijamente. Se odiaban mutuamente y eso no iba a cambiar.

-Créeme, yo también quiero que te vayas- Dijo, mientras hacia un mueca con su boca, haciendo parecer mas grande el lunar que tenia debajo- No tienes ninguna secuela. Si preguntas por el tema de lo que sucedió esa noche, la realidad es que estabas muy borracho. Puede que soñaras o alucinaras cosas. Es normal. En cuanto al dolor de cabeza también lo es. Es decir, tuviste un accidente donde el 90% de las personas mueren. Un dolor de cabeza no es nada ¿cierto?
-¿Cuándo podré irme a casa?- Preguntó Key, cualquier cosa era mejor que tener que ver su rostro.
-Si todo sigue evolucionando favorablemente como hasta hora… Mañana te iras-
-¡Muchas gracias, Doctor!- Dijo la madre de Key, mientras se paraba para estrechar su mano de nuevo- No sabe cuanto se lo agradecemos.
-Un placer…-Dijo y luego se marchó de la habitación.

Tal como había dicho el medico, Key fue dado de alta al otro día. A pesar de que su dolor de cabeza había disminuido bastante, todavía seguía ahí. Latente. Pensó que quizás necesitaría unos días para que se fuera del todo. Era normal. Después de todo, había tenido un muy feo accidente. Aunque ya se encontraba en su casa, prefirió, no regresar tan rápidamente a la universidad. Pasó sus días en cama, mirando películas americanas, programas de moda y comiendo mucho. A pesar de que se sentía anímicamente estable, debía tomar todos los días sus pastillas para el dolor de cabeza. Sino, estaba seguro que lo mataría. El dolor era realmente insoportable.
Mientras se encontraba en reposo no podía dejar de pensar en Minho. Si lo que le habían dicho sus padres y el medico era cierto. Entonces… ¿Por qué no lo había venido a visitar? O quizás una maldita llamada o un mensaje de texto. Lo que sea. Aun así, no había recibido nada. Eso lo desconcertaba mucho, ya que supuestamente eran amigos.

Uno de aquello días que estaba en reposo, decidió llamarlo por teléfono. Pero nadie atendía en su casa. Que raro, pensó. Insistió varias veces ese día, pero siempre había obtenido la misma respuesta.

El tan odiado día de regresar a la universidad, apareció. Key se encontraba poniendo sus cosas dentro de su moderna mochila de cuero. De repente, la puerta de su habitación se abrió y allí se encontraba su madre, sonriéndole.

-Kibum, amor. El desayuno esta listo. Baja rápido que llegaras tarde a la universidad- Y luego de decir aquello desapareció.

Una vez que terminó de preparar todo, bajó hacia el pequeño comedor que tenia su casa. Sentados desayunando se encontraban sus padres.

-Buenos días, Hijo- Dijo su padre- ¿Cómo te sientes esta mañana?
-Bien- Contestó este, mientras tomaba sus palillos y comenzaba a comer un poco de arroz de su cuenco- Pero la cabeza todavía me duele.
-Lo sé, amor- Dijo su madre, mientras le acariciaba la mejilla- Llevas las pastillas ¿verdad?
-Claro-

Luego de un desayuno rápido, salió disparado hacia la universidad. De camino allí, intentaba no pensar en nada. Realmente necesitaba tranquilizarse, más que nada, por el terrible dolor de cabeza que parecía nunca desaparecer.
Al llegar a la puerta de salón, notó como su amigo JongHyun lo saludaba desde su asiento, a unos metros de la posición donde se encontraba Key. Al divisarlo, Key le devolvió el saludo y corrió a sentar se a su lado.

-¿Cómo te sientes?- Preguntó JongHyun, mientras ponía los cuadernos sobre el escritorio de madera.
-Bien… Todavía me duele la cabeza, pero creo que sobreviviré- Exclamó Key con alegría.
- ¡Me alegro, Amigo! No sabes lo preocupados que estábamos todos… ¡Flor de golpe tuviste!- Dijo JongHyun, devolviéndole la sonrisa.
-¿Sabes algo de Minho?- Soltó Key, realmente la curiosidad lo estaba matando.
- Esta de viaje…-Respondió JongHyun- ¿Que no te acuerdas?

Key lo miró extrañado. Luego de pensarlo por uno segundos, tomó sus cuadernos que se encontraban dentro de la mochila, y los puso sobre la mesa también.
-La verdad es que no…- Dijo, lentamente- Quizás sea por el golpe… ¡Pero yo…!- Comenzó a decir exaltado. Pero luego de ver la cara de duda de JongHyun, se dio cuenta que realmente no valía la pena.
-¿Qué cosa?- Preguntó su amigo
-Nada… Alucinaciones mías- Dijo, por fin- ¿Y donde fue de viaje?
- A visitar a sus padres… Hace mucho tiempo que no los veía- Dijo JongHyun, mientras apoyaba su visión sobre el pizarrón que tenían adelante.
-Si…- Contestó Key- Estoy seguro que los extraña mucho.
-Seguro se encuentra muy bien, ahora- Exclamó JongHyun, luego de que estuvieran un rato en silencio.

La clase fue muy aburrida como siempre. Luego de que el profesor se marchara, JongHyun salió corriendo a su otra clase. Por otro lado, Key salió despreocupadamente, ya que tenia una hora libre hasta su próxima materia. Mientras iba caminando distraídamente por el pasillo, divisó una persona que se acercaba a él.

Lee Jinki. El más guapo, el mejor promedio, el más carismático y el mejor torso que había visto esa condenada universidad en años. Caminaba como si estuviera en una pasarela de modas y todo la Universidad estuviera mirándolo. Maldito bastardo, era muy consiente de que toda la universidad estaba mirándolo.
Key se detuvo apenas lo vio y apoyó su menuda espalda contra la fría pared del pasillo. Solo lo ignoraría, no se encontraba mentalmente estable como para mantener ningún tipo de conversación con él. Mientras esperaba que el momento simplemente pasara, vio como alguien se paraba enfrente de él, muy cerca. No pudo dejar de notar como su sombre era… grande.

-Kibum…-Dijo Jinki, mientras apoyaba su mano contra la pared- Escuche que tuviste un accidente ¿Estas bien, pajarito?

Key levantó su mirada para que Jinki pudiera notar toda la rabia que la misma contenida. Por su parte, Jinki solo se limito a reír. Realmente le encantaba sacar de sus cabales a Key.

-¿Desde cuando te importo, Pollo?- Dijo Key, sabia perfectamente que Jinki odiaba que lo llamaran así.
-No me digas eso… Siempre me importaste, pajarito- Dijo seductoramente.

Lo odiaba, lo odiaba mucho. Odiaba que hiciera que su corazón se sobresaltara con solo sentir su peculiar perfume. Odiaba que su mirada lo dejara totalmente hipnotizado. También, detestaba que fundiera de esa manera su cerebro, logrando que hiciera todo lo que él quería. Lo amaba tan desesperadamente que si no transformaba un poco de ese amor en odio, sentía que iba a explotar en cualquier momento.

-¿Estas libre el sábado?- Dijo, repentinamente Jinki

Los ojos de Key se abrieron tanto que parecían dos pelotas de Pin Pon. Pudo sentir como una gran cantidad de aire abandonaba su cuerpo dejándolo sin peso alguno. Estaba tan sorprendido que solo pudo sostenerle la mirada. Todos sus pensamientos se empezaron a mezclarse de manera brusca. Era obvio que Jinki le estaba tendiendo una trampa. ¿Desde cuando se interesaba por él? Sin ir más lejos, Key había sido rechazado por Jinki, muchas veces. Una más humillante que la otra. Los recuerdos de Key comenzaron a reproducirse como si fueran una película.

La primera vez que le había confesado sus sentimientos. Recordaba que había pasado muchas noches sin dormir, pensando como se lo diría, cuando se lo diría. También recordaba como Jinki se rio de él. Como detuvo la fiesta de esa noche y tomó el micrófono para hacer publico las palabras de Key. Las palabras que con tanto esfuerzo, había logrado decir.

Recordaba como Jinki lo molestó todo el mes siguiente, diciendo que no era un estúpido marica, y que nunca sentiría otra cosa por él que no fuera rechazo. También, recordaba como un día trajo una peluca y se la puso a la fuerza, diciendo: No, ni siendo una mujer puedes gustarme, marica.

Las lagrimas amenazaban con salir de los ojos gatunos de Key, pero esté solo se limitó a guardarlas. Se había prometido a si mismo, nunca mas mostrar debilidad frente a Jinki. Era más que obvio que el desgraciado solo estaba jugando con él, así que solo lo ignoraría.

Cuando estaba a punto de largarse de allí, sintió como Jinki lo tomaba del brazo para estamparlo delicadamente contra la pared. Su boca carnosa, cálida y suave, le susurro:

-Lo tomo como un si, Mi pajarito de ojos gatunos. Te esperaré en el Club de la avenida principal- Dejó que su aliento entrara por el oído de Key provocándole pequeños escalofríos- ¿Qué tal tipo diez de la noche? Te estaré esperando… Seguro nos vamos a divertir.

Luego de decir eso, soltó el brazo de Key y desapareció por el pasillo atestado de alumnos.

***
Capitulo 3:


Luego de decir eso, soltó el brazo de Key y desapareció por el pasillo atestado de alumnos.

El dolor punzante había resurgido de lo más profundo de la oscuridad de su cabeza. Después de ver desaparecer a Jinki, por la puerta principal de vidrio, tiró su mochila al piso y la abrió bruscamente. En forma desesperada, comenzó a buscar las pastillas para el dolor. Una vez que las encontró, Key, se las llevó a la boca y luego de un gran trago de agua, entraron a su organismo.
Dejó caer su cuerpo sobre la pared del pasillo y se quedó sentado en el piso por un buen rato. O por lo menos, hasta que la próxima clase diera comienzo. A pesar de que su cabeza le dolía mucho, no podía dejar de pensar en lo que Jinki le había dicho. Estaba completamente seguro que aquello era una broma de mal gusto. Lo más probable es que fuera un plan macabro de él, para humillarlo nuevamente. Como lo había hecho en un pasado. Aun si, no podía dejar de sentirse emocionado. No podía controlar las oleadas de calor que recorrían su cuerpo. No podía hacer que su estúpido corazón dejara de latir. Porque eso era justamente lo que pasaría si dejaba de amar a Jinki.

Un gritó de rabia, resonó en el pequeño pasillo. Todas las personas que estaban circulando por ahí, clavaron sus miradas en Key, para luego hablar a sus espaldas. Pero no le importó, se odiaba a si mismo por ser tan débil.

El timbre sonó. Como pudo se levantó del piso y se dispuso a ir a su siguiente clase.

El resto del día transcurrió normal. Key no podía dejar de ver el reloj. Necesitaba ir a casa y recostarse un rato. Pensar. Necesitaba pensar mucho. El camino de regreso lo hizo junto a JongHyun. Pero solo hablaron de cosas sin sentido. Key, no tenía intención de contarle lo que había pasado con Jinki. Sabía que solo obtendría retos de parte de su amigo. Así que, decidió solo ahorrarse el problema.

Ya era sábado, y luego de meditarlo mucho tiempo, se dio cuenta que no había llegado a ninguna conclusión coherente. Sus padres lo habían dejado solo todo el fin de semana, ya que iban a visitar a una tía que se encontraba en una de las provincias.

El cielo estaba oscureciendo y Key, seguía donde había estado todo el día... Recostado en su cama. Su mirada se calvaba en el techo, como si la respuesta a su problema estuviera allí, escondida. Cuando la habitación se sumergió en una oscuridad total debido a la falta de la luz del día, Key se reincorporó.

Lo había decidido, no iría a la estúpida cita.

Su corazón, comenzó a impacientarse cuando pensó en la posibilidad de que él y Jinki, pudieran tener una cita.

Se golpeó fuertemente el rostro en señal de que volviera a la realidad. ¿Acaso estaba enloqueciendo? ¿No recordaba todo lo que Jinki le había hecho pasar? ¿Acaso su corazón no tenia memoria? Claro que no, el corazón no tiene memoria. Ese es el cerebro.

Volvió a tumbarse en su cama. Luego de cerrar los ojos un tiempo, decidió no darle mas vueltas a la asunto. Se dirigió hacia las escaleras y luego de haberlas bajado, se encaminó hacia la cocina. Al entrar allí, prendió la luz y se acercó a la heladera.

Tenia hambre, lo mas probables es que comiera un poco de arroz con Kimchi. Se sentó en la pequeña mesa de la cocina y puso el cuenco de arroz y un plato de Kimchi frente a él. Se quedó en silencio un momento. Se había prometido a si mismo no ver el reloj. Y no lo haría.
Comenzó a comer pausadamente. Un bocado de arroz, luego otro de Kimchi. En un momento, un rayo de luz iluminó la concina por completo. Instintivamente, desvió la mirada hacia la ventana a su izquierda, y notó que llovía. Llovía a cantaros. Sin pensarlo, giró a cabeza, en un ángulo de 180 grados y posó su vista en el reloj. Habían pasado exactamente media hora desde que tendría que haber asistido a la cita. Rápidamente, desvió la mirada y siguió comiendo. Una vez que hubo terminado. Puso todo en el lavavajillas y se tiró un rato en el sillón. Río para sus adentros. Realmente se sentía muy feliz por no haberse dejado manipular por Jinki.

Había pasado otra media horas más. Key se acercó a la ventana y observó como la lluvia caía violentamente, haciendo que la calle se inundara de a poco. Cuando estaba por irse a dormir, notó una figura que se encontraba parada sobre la vereda de su casa. A unos metros de la entrada principal.

Con el miedo corriéndoles por la venas, agudizó la vista.

Jinki…. Jinki se encontraba parado en frente de su casa.

La sorpresa fue tanta que quedó en shook. Aun así, no podía dejar de observarlo. Se encontraba totalmente empapado. De la cabeza a los pies. Llevaba puesta una campera de cuero negra con cierres y un pantalón de Jean oscuro con unos borceguís. Realmente, se encontraba muy guapo. Tenía las manos dentro de los bolsillos y su mirada se encontraba clavada sobre la ventana.
Rápidamente, Key corrió las cortinas y se quedó absorbido por la oscuridad de la sala.

Había pasado exactamente una hora desde que había descubierto a Jinki parado en frente de su casa. De a momentos, corría levemente la cortina para saber si ya se había ido. Pero no, él seguía parado allí, bajo la lluvia.

La sangre de Key comenzaba a hervir lentamente. ¿Qué es lo estaba planeando? ¿Estaba intentando confundirlo? Y vaya que lo había logrado. Key no tenia ni la menor idea de que era lo que Jinki estaba tramando. Una parte de él luchaba para que se fuera a dormir, convenciéndolo de que solo era un juego. Nada bueno podía salir de Lee Jinki. Pero otra parte, estaba tomando cada vez mas impulso. Le decía que no podía abandonarlo allí, en la lluvia.
Se agarró la cabeza con ambas manos. Estaba entre la espada y la pared. Un rayo volvió a caer. Sonaba poderoso y sobre todo, cercano.
Sin pensarlo dos veces, se paró y corrió hacia la puerta de la entrada. Al abrirla, una oleada de frio y agua le golpeó la cara. Agudizó más la mirada y vio como Jinki, seguía parado allí. Rápidamente, se acercó hacia él y lo tomó del brazo. Con las pocas fuerzas que tenia, lo arrastró hacia el interior de su casa.

Al cerrar la puerta, se volteó y observó como Jinki lo miraba. Un calor que nació en su estomago, terminó en sus mejillas haciendo que estas se pusieran rojas. Luego de un silencio de varios segundos, la voz seductora de Jinki, irrumpió en la habitación.

-Te estuve esperando, Pajarito- Dijo, mientras se echaba para atrás unos cabellos mojados- Al ver que no llegabas, me preocupé. Así que decidí venir a buscarte.

El corazón de Key se aceleraba con cada palabra que pronunciaba, como si estuviera inyectándole adrenalina. Sabia perfectamente que si entraba en su juego, iba a salir perdiendo. Así que solo se limitó a ir a la cocina para encender la hornalla. Jinki, lo siguió muy de cerca. Una vez que estuvieron dentro de la cocina, Key habló.

-Te prestaré ropa y te daré un Té. Luego te largas- Dijo secamente. Cerró los ojos. ¿Por qué tenia que ser tan servicial con ese sujeto?
-Gracias- Dijo Jinki.

Una vez que el agua hubo hervido, Key preparó el té y se lo dio. Luego se dirigió a su habitación y sacó unas ropas que le quedaban grandes. Cuando entró de nuevo a la cocina, observó como Jinki tomaba su Té. Bastardo, aun tomando un simple Té se veía jodidamente sexy.

-Ten- Dijo mientras apoyaba las ropas sobre el respaldo de una silla- Sácate esa ropa mojada.
-A tus órdenes- Dijo, mientras sonreía sensualmente.

Rápidamente, Jinki, se sacó la campera de cuero y la dejó sobre la mesa. Acto seguido, se deshizo de su remara dejando a la vista su hermosa piel blanca. Key se quedó petrificado, observando el torso tan bien trabajado. Cuando puso los pies sobre la tierra, gritó:

-¿Qué haces? ¡Cambiante en el baño!

La risa de Jinki, se escuchó por toda la casa.

-Lo siento…- Dijo, mientras tomaba la ropa seca que Key le había traído- No te pongas nervioso ¿Si?

El cálido aliento de Jinki, lo envolvió todo dejándolo petrificado. Recién pudo relajarse, cuando sintió a la puerta del baño cerrarse.

Luego de poner la taza sobre el lavavajillas, tomó la campera de cuero de Jinki. Cuando estaba punto de llevarla a arriba para que se secara, sintió un bulto dentro de unos de los bolsillos. Rápidamente, introdujo su mano y sacó una pluma de allí. Era blanca como la nieve y larga. De pronto, sintió la puerta del baño abrirse, y unos segundos después, Jinki se encontraba a su lado.

-¿Y esto?- Preguntó, se sentía raro haciéndole algún tipo de planteo.
-Eso…- Dijo mientras la tomaba- Estoy haciendo un proyecto para la universidad. Tenemos que decorar el salón de actos para el próximo mes.
-¿La fiesta temática?- Key no entendía porque estaba hablando tan naturalmente con ese tipo.
-Si, haremos una reproducción del cielo… Dime, Pajarito… ¿Quieres que te lleve al cielo?- Dijo sensualmente

La sangre de Key hervía. Sentía como todo su cuerpo estaba prendiéndose fuego.

-¿Qué tonterías estas diciendo?- Preguntó. Aunque intentó que sus palabras sonaran rudas, en realidad, tuvieron el efecto contrario.
-Sabes que iras al cielo… ¿Verdad?- Dijo Jinki, mientras se acercaba más a él.
-¡Quédate quieto!- Gritó Key, sabia que si Jinki se acercaba mas a él, perdería totalmente el control.
-¿Por qué?- Preguntó mientras disimuladamente mordía su labio inferior- ¿Acaso no te has dado cuenta? Soy tu ángel guardián.

Key lo miró e intentó pelear con todas sus fuerza en contra del deseo que estaba consumiéndolo por dentro. Pero perdió… Perdió miserablemente.

Jinki lo tomó por la cintura y lo aferró desesperadamente a su cuerpo. Su boca tomó posesión de la de Key. Este no podía hacer otra cosa que estar a su merced. Y a pesar de que eso le molestaba mucho, el placer de tener a Jinki entre sus menudos brazos era más fuerte que cualquier otra cosa. Cuando el aire no fue suficiente, Key se obligó a si mismo, a soltar la boca de Jinki. Este por su parte, tomó el carnoso cuello de Key y comenzó a besarlo pasionalmente. Su boca iba mordiendo y besando cada milímetro del cuello de Key. Cuando este empezó a perder el control, apartó a Jinki unos centímetros de él.

-Espera…-Su voz se entrecortaba a causa de su respiración agitada- ¿Por qué estas haciendo esto? Por favor…
-Deja de cuestionar y… Disfrútame- Le respondió, mientras tomaba la boca de Key de nuevo.

A pesar de que iba contra su propio instinto, Key intentó negarse, pero al final termino cediendo ante su deseo.
Con toda la fuerza que pudo reunir, saltó hacia la cintura de Jinki y enredó sus piernas en ella. Mientras que, con su mano, arrancaba sin piedad la camisa que le había prestado minutos antes. Por su parte, Jinki tomó entre sus manos el trasero de Key para aferrarlo mas a su cuerpo, mientras se dirigía escaleras arriba.

Key sentía su corazón explotar en llamas, cuando percibió el calor del cuerpo de Jinki sobre el suyo y la suavidad del colchón debajo de su espalda.

Había pasado mucho tiempo desde ese cálido día de lluvia. Key nunca supo cuanto era ese tiempo, ya que se encontraba muy ocupado amando a Jinki. Y claro, siendo amado por él. Jamás hubiera imaginado que terminaría de esa manera. En realidad, si lo había hecho. Pero no se había permitido a si mismo soñar que eso pasaría. Porque era imposible. Lisa y llanamente.

Pero a pesar de eso, allí se encontraba.

Vivian juntos hace mucho tiempo. Por alguna extraña razón, sus padres nunca volvieron de ese viaje. Se quedaron a vivir allí, en su pueblo natal. Realmente no lo importa. Aunque sabia que no los volvería a ver como antes, le bastaba con que supieran que él estaba bien.

Jinki era su todo… Su alma, su cuerpo, su esperanza. Su vida. Lo amaba tanto que sentía como si los problemas se resolvieran por si solos.

Ambos vivian bien. Comían abundantemente, dormían a horario y tenían sexo tres veces a la semana.

Se encontraban caminando por las calles de Seoul tomados de las manos, mientras se daban besos cortos en los labios. La noche era bastante fría, a pesar de que se encontraban en verano. En un momento, Key se aferró al brazo de Jinki y apoyó su cabeza en el hombro de este. Caminaron un rato en silencio. Eso era algo que realmente amaba de su relación. Podían estar callados y aun así, el momento no parecería incomodo. Sin pensarlo, Key puso su otra mano dentro del bolsillo de Jinki. Sacó lo que había dentro de él.
-¿Todavía tenes esto?- Preguntó, mientras miraba la pluma que había descubierto esa noche.
-Claro… Es muy importante para mi- Lo miró pícaro.
-¿En serio?- Volvió a preguntar Key, mientras le devolvía la sonrisa y lo besaba.
-Claro, es parte de mí-

Luego de estar un rato mas besándose, se detuvieron. Key miró a su alrededor y notó que la calle le parecía familiar. Su mirada se posó sobre un gran tacho de basura. Era muy alto, le llegaba hasta la mitad del pecho y era de color rojo. De un rojo intenso.

-¿Qué pasa, Pajarito?-Preguntó de repente Jinki
-Nada…- Dijo Key- Es solo que… Aquí es donde tuve ese accidente.
-Ah…- Suspiró Jinki- ¿Ese en el que casi mueres?
-Si- Dijo Key- Fue hace tanto tiempo que casi no lo recordaba.

De repente la cabeza de Key comenzó a dolerle. Pero no le dio importancia, ya se había acostumbrado al dolor. Para su mala suerte, nunca había desaparecido.

De repente todos los faroles de la calle, comenzaron a brillar. Tan intensamente, que parecía que podías quedarte ciego. Todos se encendieron al mismo tiempo y parecían marcar un camino. Ese mismo, se perdía en la espesura de la noche.

Mientras caminaban siguiéndolo, tomados de las manos, Key preguntó:

-¿Crees en la muerte? Es decir… Que hay algo del otro lado-
-Si… ¿Y tu, pajarito?- Dijo Jinki, mientras acariciaba con delicadeza la mano de Key
-También- Luego de estar callado, dijo- Dicen que cuando mueres. En tus últimos minutos ves pasar toda tu vida.
-Eso es mentira- Dijo Jinki, mientras caminaba con paso decidido hacia delante.
-¿En serio?- Preguntó incrédulo Key
-Si- Luego de una pausa, continuo- Me lo dijo una persona muy confiable, una vez. En realidad no ves tu vida pasar, sino que ves lo que hubieras querido que fuera.

***
Epilogo:

El medico tomó fuertemente la manija de la camilla y con todas sus fuerzas la arrastraba hacia adelante. En frente de él, del otro lado, se encontraba una enfermera que ayudaba a moverla también. Una vez que terminaron de cruzar el pasillo, entraron a una habitación enorme. Estaba llena de aparatos y de otros enfermeros.

-¿Qué le sucedió?-Dijo uno de los enfermeros que se encontraba allí, mientras miraba al chico rubio que yacía sobre la camilla.
-Un accidente automovilístico- Dijo el medico- Está muy borracho.
-¿Iba solo?- Preguntó
- No- Contestó la enfermera que recién había entrado

De repente, sintieron como un chico se acercaba a ellos. Tenía un uniforme blanco con un delantal negro por la cintura. Su cabello era negro, muy corto. Sus ojos eran de un extraño marrón claro. Key no pudo dejar de notar un enorme lunar que tenia debajo de la boca. Por un momento, se sintió muy mareado debido a la fuerte colonia que usaba el chico.

-Al parecer tiene un ataque cerebro vascular- Dijo el enfermero, mientras colocaba un suero en el brazo del rubio.

De repente, la puerta se abrió. Un hombre vestido con una bata blanca entró en la habitación. Tenía el pelo negro y corto. Sus ojos eran marrones


Créeme, yo también quiero que te vayas- Dijo, mientras hacia un mueca con su boca, haciendo parecer mas grande el lunar que tenia debajo.

Mientras la enfermera acercaba todos los aparatos hacia el medico, preguntó:

-¿Qué paso con su acompañante?-

¿Dónde estaba, Minho? ¿Estaría con vida?

-Murió al instante- Respondió el medico, mientras le tomaba la presión al yaciente Key.

¿Dónde esta Minho?

La habitación se quedó en silencio por un momento. El enfermero le alcanzó al medico una jeringa llena de un liquido incoloro.

-¿Les informaron a los padres?- Preguntó el medico, mientras inyectaba el liquido dentro del tubo intervenoso.
-Si…-Contestó la enfermera- Pero solo a los padres de él- Miró a Key- Los padres de la otra victima, se encuentran fallecidos.

-¿Sabes algo de Minho?- Soltó Key, realmente la curiosidad lo estaba matando.
- Esta de viaje…-Respondió JongHyun- ¿Que no te acuerdas?

-¿Vienen en camino?- Preguntó el Medico.
-Si, en cualquier momento deberían estar aquí- Dijo la enfermera.


-Nada… Alucinaciones mías- Dijo, por fin- ¿Y donde fue de viaje?
- A visitar a sus padres… Hace mucho tiempo que no los veía- Dijo JongHyun, mientras apoyaba su visión sobre el pizarrón que tenían adelante.
-Si…- Contestó Key- Estoy seguro que los extraña mucho.
-Seguro se encuentra muy bien, ahora- Exclamó JongHyun, luego de que estuvieran un rato en silencio.

-¡La frecuencia cardiaca esta disminuyendo!- Gritó el enfermero
-¡El daño en su cabeza parece estar empeorando!- Dijo la enfermera, mientras apoyaba una bandeja de metal llenas de utensilios frente al medico.
-Traigan mas anestesia…-Dijo el medico- Necesitamos intervenirlo de inmediato.

Su cabeza le dolía a horrores.

-¡Sigue disminuyendo!- Volvió a gritar el enfermero.
-¡Enfermera! Rápido, traiga el Desfibrilador Externo Automático.- Dijo el medico.

Rápidamente, introdujo su mano y sacó una pluma de allí. Era blanca como la nieve y larga

-¡Esta teniendo un infarto del Miocardio!- Gritó la enfermera mientras no despejaba sus ojos del monitor que tenia en frente.

¿Quieres que te lleve al cielo?

El medico, tomó el desfibrilador y luego de fregar las partes de metal intensamente, gritó:

-¡Apártense!- Mientras el metal hacia contacto con el pecho de Key.

-Sabes que iras al cielo… ¿Verdad?- Dijo Jinki.

-¡No reacciona!- Gritó la enfermera.

Mientras el medico volvía a repetir el proceso. El cuerpo de Key, dio un pequeño salto de la camilla.

-¿Por qué?- Preguntó mientras disimuladamente mordía su labio inferior- ¿Acaso no te has dado cuenta?

Soy tu ángel guardián.

-¡Vamos, Kibum!- Gritó el Medico- ¡Quédate con nosotros!
- Disminuyo por completo…-Dijo en voz baja la enfermera.

-¿Crees en la muerte? Es decir… Que hay algo del otro lado-
-Si… ¿Y tu, pajarito?- Dijo Jinki, mientras acariciaba con delicadeza la mano de Key
-También- Luego de estar callado, dijo- Dicen que cuando mueres. En tus últimos minutos ves pasar toda tu vida.
-Eso es mentira- Dijo Jinki, mientras caminaba con paso decidido hacia delante.
-¿En serio?- Preguntó incrédulo Key

El enfermero se acercó rápidamente hacia Key y tomó su muñeca. Apoyó ambos dedos en la zona de sus venas. Miró el reloj.

-Lo perdimos- Dijo, mientras la voz se hacia cada vez menos audible.

En realidad no ves tu vida pasar, sino que ves lo que hubieras querido que fuera.

***


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Re: Sueños y Alucinaciones

Mensaje por Sparkle!♥ el Mar Jul 10, 2012 4:24 pm

Epilogo:

El medico tomó fuertemente la manija de la camilla y con todas sus fuerzas la arrastraba hacia adelante. En frente de él, del otro lado, se encontraba una enfermera que ayudaba a moverla también. Una vez que terminaron de cruzar el pasillo, entraron a una habitación enorme. Estaba llena de aparatos y de otros enfermeros.

-¿Qué le sucedió?-Dijo uno de los enfermeros que se encontraba allí, mientras miraba al chico rubio que yacía sobre la camilla.
-Un accidente automovilístico- Dijo el medico- Está muy borracho.
-¿Iba solo?- Preguntó
- No- Contestó la enfermera que recién había entrado

De repente, sintieron como un chico se acercaba a ellos. Tenía un uniforme blanco con un delantal negro por la cintura. Su cabello era negro, muy corto. Sus ojos eran de un extraño marrón claro. Key no pudo dejar de notar un enorme lunar que tenia debajo de la boca. Por un momento, se sintió muy mareado debido a la fuerte colonia que usaba el chico.

-Al parecer tiene un ataque cerebro vascular- Dijo el enfermero, mientras colocaba un suero en el brazo del rubio.

De repente, la puerta se abrió. Un hombre vestido con una bata blanca entró en la habitación. Tenía el pelo negro y corto. Sus ojos eran marrones


Créeme, yo también quiero que te vayas- Dijo, mientras hacia un mueca con su boca, haciendo parecer mas grande el lunar que tenia debajo.

Mientras la enfermera acercaba todos los aparatos hacia el medico, preguntó:

-¿Qué paso con su acompañante?-

¿Dónde estaba, Minho? ¿Estaría con vida?

-Murió al instante- Respondió el medico, mientras le tomaba la presión al yaciente Key.

¿Dónde esta Minho?

La habitación se quedó en silencio por un momento. El enfermero le alcanzó al medico una jeringa llena de un liquido incoloro.

-¿Les informaron a los padres?- Preguntó el medico, mientras inyectaba el liquido dentro del tubo intervenoso.
-Si…-Contestó la enfermera- Pero solo a los padres de él- Miró a Key- Los padres de la otra victima, se encuentran fallecidos.

-¿Sabes algo de Minho?- Soltó Key, realmente la curiosidad lo estaba matando.
- Esta de viaje…-Respondió JongHyun- ¿Que no te acuerdas?


-¿Vienen en camino?- Preguntó el Medico.
-Si, en cualquier momento deberían estar aquí- Dijo la enfermera.


-Nada… Alucinaciones mías- Dijo, por fin- ¿Y donde fue de viaje?
- A visitar a sus padres… Hace mucho tiempo que no los veía- Dijo JongHyun, mientras apoyaba su visión sobre el pizarrón que tenían adelante.
-Si…- Contestó Key- Estoy seguro que los extraña mucho.
-Seguro se encuentra muy bien, ahora- Exclamó JongHyun, luego de que estuvieran un rato en silencio.


-¡La frecuencia cardiaca esta disminuyendo!- Gritó el enfermero
-¡El daño en su cabeza parece estar empeorando!- Dijo la enfermera, mientras apoyaba una bandeja de metal llenas de utensilios frente al medico.
-Traigan mas anestesia…-Dijo el medico- Necesitamos intervenirlo de inmediato.

Su cabeza le dolía a horrores.

-¡Sigue disminuyendo!- Volvió a gritar el enfermero.
-¡Enfermera! Rápido, traiga el Desfibrilador Externo Automático.- Dijo el medico.

Rápidamente, introdujo su mano y sacó una pluma de allí. Era blanca como la nieve y larga

-¡Esta teniendo un infarto del Miocardio!- Gritó la enfermera mientras no despejaba sus ojos del monitor que tenia en frente.

¿Quieres que te lleve al cielo?

El medico, tomó el desfibrilador y luego de fregar las partes de metal intensamente, gritó:

-¡Apártense!- Mientras el metal hacia contacto con el pecho de Key.

-Sabes que iras al cielo… ¿Verdad?- Dijo Jinki.

-¡No reacciona!- Gritó la enfermera.

Mientras el medico volvía a repetir el proceso. El cuerpo de Key, dio un pequeño salto de la camilla.

-¿Por qué?- Preguntó mientras disimuladamente mordía su labio inferior- ¿Acaso no te has dado cuenta?

Soy tu ángel guardián.

-¡Vamos, Kibum!- Gritó el Medico- ¡Quédate con nosotros!
- Disminuyo por completo…-Dijo en voz baja la enfermera.

-¿Crees en la muerte? Es decir… Que hay algo del otro lado-
-Si… ¿Y tu, pajarito?- Dijo Jinki, mientras acariciaba con delicadeza la mano de Key
-También- Luego de estar callado, dijo- Dicen que cuando mueres. En tus últimos minutos ves pasar toda tu vida.
-Eso es mentira- Dijo Jinki, mientras caminaba con paso decidido hacia delante.
-¿En serio?- Preguntó incrédulo Key


El enfermero se acercó rápidamente hacia Key y tomó su muñeca. Apoyó ambos dedos en la zona de sus venas. Miró el reloj.

-Lo perdimos- Dijo, mientras la voz se hacia cada vez menos audible.

En realidad no ves tu vida pasar, sino que ves lo que hubieras querido que fuera.



***

Notas de la Autora: Posteo este comentario para modificar las partes del Epilogo que van con letra italica, para una mayor compresion! Espero que les haya gustado.









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